miércoles, 25 de febrero de 2009

¿Control de porciones? ¿Qué es eso?


Me está costando bajar y debo decir que no sé porqué... o bueno tal vez sí sé porqué, pero por ahí no lo quiero admitir, y es que tener que controlar las maldita cantidad de porciones que como. Las mayoría de las veces como de gula, de gorda pedorra nomás, pero otras realmente tengo una hambre voraz y comiendo sólo lechugita y tomatito y sopita de verdura cuesta aplacar la bestia que tengo adentro. Hoy por ejemplo, luego de gimnasia comí ¡tres milanesas de soja! De por sí son sanas o relativamente sanas las milanes de sojas (dejamos de lado el tema de los conservantes) pero manducarme tres... claro después me quejo porque la aguja de la balanza no se mueve, y de hecho es así. Estoy flutuando entres los 86 y los 87 kilos y me cuesta bajar de ese ¡espantoso peso! Me he propuesto de aquí en adelante a controlar las porciones, pero ¿cómo hacerlo? Algunos "expertos" dicen que hay diferentes formas de controlar, como por ejemplo:



-Achicar los platos o la vajijlla que usamos para comer, comer en platos más pequeños nos da supuestamente la sensación de que comemos "más cantidad". Debo decir que conmigo esta técnica no funciona puesto que puedo comerme seis platos pequeños de algo que me guste mucho.

-Comer regularmente. ¡Esto sí que es una regla de oro! Aunque por ahí cuando uno trabaja muchas horas o tiene horarios complicados, se complicada atenerse al pie de la letra en cuanto a cuando comer. Será una cuestión de hacerse viandas si uno come afuera, por ejemplo en el trabajo.

-No repetir porciones. Esto es intereantes. Recuerdo una vez cuando iba a las reuniones de ALCO (o los gordos anónimos como le llaman algunos)una señora decía que no podía dejar el plato con comida porque "le daba lástima al pensar en desperdiciarla". Hay dos opciones: o te servía menos morfi, o invitas a alguien que coma lo que vos no comés, o dejás los restos para comerlos más tarde. Todo tiene solución.

- Otra cosa que me parece importante al momento de empezar una dieta o para nosotros los que no podemos controlar las porciones, es llevar un diario de lo que como. Sí, ya sé, es un dolor de ovarios (o huevos) es algo muy fastidioso estar anotando hasta el último grisín que uno se come, pero si picoteamos aquí y allá, después uno hace la suma de todo lo que comió y se quiere tirar de la punta del obelisco. Por ejemplo, yo suelo comer sano, últimamente estoy comiendo muchas frutas y verduras, sobre todo frutas, pero me suelo comer seis o siete duraznos por día... a ver si saco la cueta un durazno tiene aproximadamente 50 calorías, si lo múltiplico por 7 me da la hermosa suma de 350 calorías que despues tengo que estar como una negra una hora en el eliptico para quemarlo. En fin si , es mucho mejor comer durazno o que las calorías provengan de un durazno y no de una barra de chocolate, es más sano y no tiene grasa un durazno,pero una caloría es una caloría al fin y al cabo.

lunes, 23 de febrero de 2009

Cuando la tentación es más fuerte que la motivación.

Siempre digo que lo más duro de adelgazar no es la dieta en sí, sino la motivación. Me gusta mucho leer historias de gente que ha adelgazado toneladas de kilos, ver fotos de antes y después, y sobre todo lo que me parece crucial cuando leo una de estas historias es leer el PORQUÉ, o cual fue el click que los lleva a largar las facturitas,la torta, el asado o lo que fuera y se ponen las pilas. Yo he utilizado la comida por años como un chupete, cada vez que tengo un problema, suele ser mi refugio, muchas veces el sólo hecho de pensar en comida hace que tengas ganas de comer,por eso es importante el tema de la MOTIVACIÓN,para poder vencer la TENTACION. Por eso decidí abrir este blog, para poder volcar mi experiencia y contar mi lucha cotidiana. Hoy por hoy lo que más me cuesta es hacer ejercicio. Recuerdo que cuando era más chica iba encantada al gimnasio,pero ahora ni hablar, me subo a una bicicleta o a un eliptico y me quiero matar,¡me aburre muchísimo! Creo que el quid de la cuestión es que tengo baja la motivación. Muchas veces para motivarme pienso en el cuerpo que quiero tener,por ejemplo, miro a Vampirella (el comic) y pienso que quiero tener su lomo (jajaja, bue... sé que hay un arduo trabajo para tener su cuerpo, pero total soñar no cuesta nada). Por ahí es una expectativa muy alta, y eso hace que algunas veces quiera largar todo y diga, noooo, es imposible nunca voy a quedar así. Tal vez también es una excusa,porque si bien sé que es mucho laburo, tampoco es imposible. ¿acaso los fisiculturistas nacieron con ese cuerpo? No. Lo trabajan y eso es lo que uno tiene que hacer, trabajar y ser paciente y perservarente, tener un disciplina militar. Soy una de esas personas que siempre se fijan lo qué hacen o dejan de hacer los demás (sobre todo en años recientes) y doy uno mano a quien lo necesita,pero irónicamente me he dejado de lado y he puesto mis necesidades en último lugar. Por eso creo que es prioritario el tema de adelgazar,más allá de querer ser un figurín, también una de mis motivaciones (y supongo que para cualquier que quiera adelgazar) tiene que ser estar bien de salud. Desde los 20 años sufro hipertensión, y no es nada saluble, y menos aún siendo tan joven.




Tener un cuerpo como el de "vampirella" muchas veces me motiva a hacer dieta

martes, 23 de diciembre de 2008

¿Quién soy? ¿A dónde voy?

Mi nombre es Mariana y tengo veintipico de años... casi toda mi vida he sufrido de sobrepeso, obesidad o como le quieras llamar. Durante mi adolescencia pude controlar mi peso, pesaba alrededor de 57 kilos, fluctuando entre los 50 y los 60 kilos. Cuando tenía 18 años conocí a primer novio, y de alguna forma "dejé" de controlar lo que comía y empecé con otra adicción distinta que fue la adicción a las personas, o mejor dicho a las relaciones tormentosas. Mi primer novio, Lucas, era una persona bastante desequilibrada mentalmente, él habiendo sido también un ex gordo, al menos durante un brevísimo período, yo pesando 55 kilos me veía gorda y cuando comíamos era una tortura...me sacaba el plato de comida, yo comía a escondidas cuando no estaba con él. Cuando corto con esta relación, o mejor dicho él me corta a mí, ahí empieza mi escalada de peso y engordo hasta llegar a los 87 kilos. Fue, recuerdo a los 20 años, que engordé en sólo un par de meses 20 kilos: estaba harta de la facultad, me encontraba perdida sin Lucas, tuve muy malas experiencias con mis primeros trabajos, era mucho más inmadura, así que lo único que me quedaba era refugiarme en la comida, yo sabía que ella me hacía engordar, pero no me agredía ni me abandonaba como mi novio: ella estaba cuando estaba triste, feliz, depresiva, contenta. A los 23 años y recibiendome de comunicadora social decido emprender un cambio en mi vida, dije basta y empecé una dieta y en ocho, nueve meses bajé hasta llegar los 60 kilos. Me mudo para Buenos Aires, ya había iniciado una nueva relacion amorosa, aunque no muy convencida, porque no estaba muy enamorada de ese novio. Diego, un hombre unos quince años mayor que yo, también creé una relación tormentosa, él me controlaba mi vida, era su muñeca y hacía y deshacía lo que yo tenía que hacer, básicamente le entregué el poder a él de mi vida. Sintiendome sola en la gran ciudad, tenía un bastón, un soporte, alguien a quien acudir para pedir ayuda. Subí un par de kilos, pero no pasba de los 65 kilos. Seguía siendo atractiva. Sin embargo me sentía mal: estaba frustada con la relación que construí con Diego, no me sentía cómoda con la vida que estaba llevando, yo estaba conviviendo con él y un buen día me dice: "bueno alquiláte un departamento, no quiero que vivas más acá". Hago las valijas, me alquilo un depto, al mismo tiempo me quedo sin trabajo. Seguíamos como amigos, nos veíamos de vez en cuando... no podíamos cortar la relación...Yo al mismo tiempo trataba de conocer a otros chicos, ¿le era infiel? No lo sé, la relación ya estaba terminaba, más que terminada. Ya en el 2006 conozco a Santiago. Con él empezó mi decaída estrepitosa, engordé tan luego 30 kilos. Es o fue (no sé bien en que tiempo conjugarlo) una relación muy patalógica: durante 2 años y 8 meses me aboqué a cuidarlo a él, él desde el vamos me mintió en todo, dónde vivía, donde trabajaba, yo iba descubriendo sus mentiras y a medida que las descubría lo iba perdonando e iba engordando. Me sentía muy mal al lado de él. Yo estaba encandilada por su belleza y delgadez: el midiendo 1,80 pesaba 65 kilos y yo midiendo 1,65 llegué casi a la horrorosa cifra de 95 kilos. En septiembre de este año decido también dejar mi trabajo en la editorial, decido básicamente que me echen, sufro otros embates personales. Estaba depresiva, mal, llegue a estar dos semanas tirada en la cama y no sabía porqué era. A él no le importaba nada, yo cada vez que decidía hacer algo por mí, para cambiar mi cuerpo, me compraba chocolates, caramelos, o comíamos una pizza.
Al día de hoy continuo esta relación, aunque sé que es destructiva, pero sé que el cambio tiene que empezar por algún lado. Tengo un blog donde ayudo a la gente con temas amorosos (¿suena paradójico, no?), pero esta vez después de fijarme en lo que hacía el otro quiero fijarme lo que hago yo, quiero ser distinta esta vez, quiero hacer algo por mí y dejar de ver lo que hacen los demás.
Es normal que después de estar adelgazando y engordando esté bastante cansada, y quiera larga todo al diablo, pero espero tener la voluntad necesaria para realizar este cambio, esta transformación, esta "alquimia en mi cuerpo".